El sistema de educación en Colombia está atravesando un momento de cambio a raíz de las nuevas necesidades que tiene el sector empresarial y las altas cifras de desempleo que existen en la actualidad,  esto hace que  entidades como el Ministerio de Educación, formulen una serie de mejoras a su estructura, para que los colombianos puedan tener mayores posibilidades de formación y evolución de sus competencias laborales reales y acordes con el mercado laboral.

Esta preocupación proviene en gran parte de la condición de desigualdad a la que se enfrenta el sistema técnico por posicionarse como un modelo de formación legítimo y viable para la mayoría de los colombianos, en contraste con el sistema universitario, bajo la impresión de que cursar un programa de cinco años  es garantía de un trabajo importante en una empresa prestigiosa. De todas formas, la sociedad y el sector productivo va introduciendo nuevos cambios a un ritmo acelerado

Esta discriminación hacia el sistema técnico proviene de una percepción errónea por parte de los colombianos, pues operan bajo el supuesto de que es necesario que los jóvenes, después de cursar la educación media, entren de inmediato a cursar una carrera universitaria sin tener un conocimiento de las dinámicas que prevalecen en el mercado laboral, en donde las ofertas de trabajo estables vienen acompañadas de ciertos pre-rrequisitos de estudio, de experiencia laboral en el campo del conocimiento, contar con una certificación de prestigio respaldado por una institución con certificación de calidad las cuales  suman un porcentaje muy bajo en el país, todo esto sumado a una buena actitud y formación en valores, lo que se resume en una formación profesional integral, que una institución como CENESCALA  brinda a cada uno de sus estudiantes.

Para que un joven colombiano pueda tener un proyecto de vida ajustado a sus gustos y aspiraciones, debe pasar por una serie de barreras impuestas por el ritmo acelerado del mundo actual, los conocimientos tecnológicos exigidos para abordar el motor de la innovación y la rigidez de las instituciones académicas para ajustarse a los tiempos.

Por supuesto, todos estos contratiempos son comunes  en toda ciudad altamente globalizada, mas el caso colombiano ha resultado peculiarmente complejo, y si se desea implementar un cambio en el sistema, hay que conocer a profundidad las imperfecciones propias de ese sistema. Y a lo largo de la discusión, estos problemas pueden reducirse a unos tres fundamentales:

  • El alto índice de inequidad: Esta situación se presentan cuando los estudiantes jóvenes no tienen la capacidad de elegir dónde quieren estudiar, sino que el sistema prácticamente les asigna la institución educativa según el lugar donde nacen y el estrato al que pertenezcan. Según una medición realizada por el DANE en el 2015, el 69% de los jóvenes colombianos viven en la pobreza y la vulnerabilidad. Factores como la capacidad económica y la localidad donde habitan, estén o no cerca de densas poblaciones determinan un grado de dificultad para acceder siquiera a una educación primaria cualificada.                                                                                                                                                          De la misma manera, se ha venido presentando una falta de procesos de orientación socio-ocupacional en las instituciones educativas para apoyar la toma de decisiones correctas y obtener una vida laboral en entornos apropiados a sus habilidades individuales.
  • La pertinencia del estudio en el campo laboral: Luego aparecen cuestionamientos sobre la conveniencia de obtener un título de profesional académico para así desempeñar su cargo deseado en nuestro espacio laboral. Muchas familias colombianas se han preocupado acerca de qué tanto la educación que sus hijos o hijas reciben consideran útil para lograr su respectivo proyecto de vida.                                                                                                                                       Por citar un ejemplo, un estudiante con el sueño de estudiar ingeniería de sistemas y trabajar en una importante empresa desarrolladora de software no querrá sopesar la posibilidad de no tener trabajo durante seis meses, además de verse obligado a conducir un taxi o enrolarse en un centro de atención telefónica u otras opciones mientras sale su gran oportunidad, mas tal situación es una de las realidades a las que estos recién graduados pueden enfrentarse al terminar sus pregrados.
  • Una persistente falta de articulación: Aún nos queda mucho camino por delante para lograr una mayor integración del sector público como del privado y del sector educativo con el productivo, expandiendo la cobertura y las oportunidades de ingresar del  sistema educativo al sistema productivo. La arquitectura institucional tiene dificultades para suplir las demandas de un espacio laboral más globalizado, tecnificado y con necesidades de cualificación de su equipo humano.

La educación técnica responderá a los problemas de hoy sin dejar a lado los del mañana.

Para enfrentar estos problemas persistentes, instituciones educativas como la Corporación CICCE han hecho un esfuerzo diligente por ofrecer un servicio de alta calidad, al contar con aprobación de la Secretaría de Educación bajo la Resolución 251 del 11 de febrero de 2010 y certificados en calidad bajo las normas ISO 9001 y NTC 5555, brindando programas de cualificación presencial en temas relacionados con un entorno laboral apropiado de las TIC, y en estado permanente de actualización.

Así, quisiéramos mencionarles algunas de las razonas por las cuales puede optar por estudiar un programa técnico laboral, teniendo claro sus beneficios:

a. La formación de habilidades en un corto tiempo de estudio.

Es comprensible mostrar reticencia ante tal oferta. “Demasiado buena para ser cierta”, “Sería bueno que ofrecieran más tiempo”, “Entonces esto no es más que una universidad de garaje”. Nunca faltan las historias urbanas acerca de instituciones de dudosa procedencia con programas de dudosa legitimidad, concentradas en conseguir rentas y generar ganancias por medio de la estafa.

Mas una formación altamente especializada y concentrada en la práctica puede ser ejecutada en un periodo corto de tiempo. Los programas técnicos laborales se concentran en el aprendizaje de habilidades y destrezas valiosas para desempeñar una labor en una empresa, mientras que un programa universitario se desarrolla más desde una perspectiva intelectual, un enfoque en las preguntas subyacentes en la labor de preferencia.

No se trata de privilegiar a una sobre la otra, ya que ambos programas yacen en el mismo lugar pero abordan diferentes problemáticas, sino de buscar un equilibrio entre el personal intelectual y el personal para el mercado, donde en el caso de un programa técnico, los estudiantes en un tiempo corto de aproximadamente dos años se cualifica para enfrentarse a la realidad laboral.

b. La posibilidad de acceder al mercado laboral en corto tiempo.

Es verdad que un título universitario puede implicar un mejor salario, una mejor posición y más empuje dentro de una empresa, pero con un técnico laboral se garantiza la experiencia laboral y una reputación como un empleado cualificado y de confianza. Según una encuesta del Banco Mundial,  solo 11% de los egresados a la educación superior  tiene una formación técnica y tecnológica, mas otra encuesta revela que 7 de cada diez técnicos consideran que su educación ha sido útil para su vida laboral.

Los estudiantes de un programa técnico laboral que estudien en una institución acreditada en calidad tienen la posibilidad de tener contratos de aprendizaje, donde se vinculan con empresas para realizar prácticas laborales en su campo de estudio, estas prácticas son de mínimo seis meses hasta los dos años que dura su programa académico, en este periodo de tiempo los estudiantes tienen acompañamiento de la institución, consejería, capacitación para superar situaciones como presentarse a las entrevistas y a las pruebas de los diferentes procesos de selección, preparar su hoja de vida, fortalecer competencias que la empresa requiera en su quehacer diario, aunado a que cuentan con afiliaciones a seguridad social y beneficios económicos y lo más importante es que suman experiencia laboral que facilita enormemente su vinculación a un empleo formal una vez cumplido todos los requisitos para graduarsen como técnicos en el área de su preferencia.

c. Mayor demanda de las empresas.

Se necesita una mayor articulación del mercado laboral con la educación terciaria. Al final de cuentas, el mercado es el que fija los salarios para los empleados de acuerdo a su formación, y el medio educativo debe suplir con estas necesidades, pero esta dinámica no ha sido fácil de establecer o tan clara de implementar. 47% de los empleadores del país presenta dificultad a la hora de encontrar talento humano cualificado para ocupar las plazas en las organizaciones.

**Es importante recordar que una empresa requiere en su planta de personal, mayor numero de personal técnico frente al personal profesional en una proporción aproximada de uno (1) profesionales Vs diez (10)técnicos.**

d. La accesibilidad.

En este rasgo se trata la crisis de desigualdad. Cuántos bachilleres no habrán perdido la posibilidad de cursar un programa universitario por no tener los recursos económicos para pagar la matrícula. Los técnicos resuelven este problema con ofertas más asequibles a los bolsillos del mayor porcentaje de colombianos, pero conservando la calidad y cumpliendo las exigencias del ministerio de educación y lo más importante las necesidades del sector productivo. Es importante aclarar que se debe verificar que la institución técnica laboral cuente con aprobación oficial y  este acreditada en calidad educativa.

e. La flexibilidad en el tiempo.

La formación técnica se ajusta a los tiempos del estudiante. Puede continuar su trabajo y estudiar de noche o distribuir su tiempo a sus necesidades.

f. Se observan los frutos inmediatos de la inversión.

Los capacitados en destrezas concretas pueden entrar rápidamente en empresas, obtener responsabilidades, adquirir experiencia y la opción de proyectarse a futuro y cursar un programa universitario para incrementar sus conocimientos. Esta opción se logra cuando se tiene certificación de una institución técnica laboral certificada en calidad, se puede acceder y continuar estudios universitarios donde se logra homologar los créditos y/o semestres cursados.

Entonces, puede cumplir su proyecto de vida y aprovechar esta posibilidad. Haga parte de una creciente ola de profesionales integrales, comprometidos con el futuro de Colombia. Instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano como la Institución CENESCALA by CICCE y POLITÉCNICO DE MADRID by CICCE ofrecen oportunidades de estudio para personas reales como ustedes, como nosotros, proporcionando formación accesible pero de alta calidad y convenios laborales para quienes deseen empezar una vida laboral o mejorar su calidad de vida. Usted podrá conseguir un trabajo en cualquier lado, pero al hacer parte de estas instituciones estará en vía de obtener el puesto empresarial ideal y cumplir sus sueños.